viernes, 1 de marzo de 2013

CRACTERISTICAS PERSONALES




Principios generales de urbanidad y cortesía.
La buena educación y los buenos modales tienen como fin permitir a las personas reunirse con tranquilidad, permanecer juntas un cierto tiempo sin fricciones o discordias y hacerse mutuas concesiones en un mismo estilo. Los buenos modales le dan un toque distintivo a la personalidad. Sin embargo los seres humanos no siempre se sienten totalmente a gusto en su entorno. Es necesaria una posición de seguridad para que la tranquilidad y la relajación resulten posibles. Este es el papel de las costumbres, que estimulan las confidencias personales y reducen los malentendidos, y de la cortesía, que nos proporciona la seguridad de que nuestros compañeros tienen la intención de ser amables.

¿Importa mucho seguir los preceptos de la Urbanidad?

Sí, porque es una parte esencialísima de la buena educación, y porque contribuye mucho a hacernos amables a nuestros semejantes y a desarrollar en nuestra alma la benevolencia, la dulzura y los sentimientos de fraternidad y mutuo respeto, necesarios en las relaciones sociales.

¿Es lo mismo la urbanidad y la cortesía?

En el fondo, sí; pero la urbanidad se limita a reglas generales, mientras la cortesía consiste en la aplicación de esas reglas a todos los detalles de la vida...

REGLAS DE URBANIDAD
Las Reglas de Urbanidad tuvieron su inicio cuando el hombre comenzó a mezclarse socialmente, entonces estableció formas, reglas, conceptos y modales de respeto al prójimo y de la forma más elegante y apropiada de relacionarse con las demás personas. Todas estas reglas fueron mejorando y cambiando de acuerdo a las épocas y a la evolución del hombre. Fueron adaptadas a las diferentes sociedades, climas y clases, en las diferentes escalas sociales y nacionalidades. Cada grupo étnico adoptó las más adecuadas a sus criterios, idiosincrasia, religiones y formas de pensar; pero siempre respetando las relaciones humanas. Eso es urbanidad, consiste en saber convivir en comunidad, saber comportarse de modo correcto en cualquier ocasión para agradar a quienes nos rodean. Para cultivar esta virtud, es imprescindible desarrollar el “tacto social”. Mantener una cortesía civilizada, a la hora de relacionarse con las demás personas.
Opinión: En la sociedad actual, muchas de estas reglas han sido olvidadas y ellas están totalmente relacionadas con el crecimiento personal de cada individuo y de su evolución general.

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